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Déjame que te cuente…

Déjame que te cuente…


Fue de aquellas noches en las que no se planeó nada. Todo fluyó de forma natural y espontánea. Nadie presagiaba, quizá, que sería una velada, donde más que cantar canciones de amor, era la viva expresión de aquello que se sentía muy en el fondo de los corazones, que encontraron el momento propicio y la circunstancia adecuada, para poder soltar todo lo comprimido en ellos, usándonos como cajas de resonancia y de interlocutores para hacer sentir su voz.

Había un feeling en el ambiente que invitaba a tomar como propias, solo por esa noche, aquellas canciones que, de alguna forma, cuentan algo de nuestras vidas. Que nos hicieron soñar y transportarnos – como por arte de magia – a instantes que han quedado grabados con tinta indeleble en nuestras mentes. Se tenía licencia para fantasear, con la venia de los cómplices espirituosos que mediaron como facilitadores para que aflorara, con mayor facundia, aquellos sentimientos y emociones contenidas.

Debo confesar que me sentí profundamente conmovido, cuando unas de mis compañeras, no pudiendo retenerse más, se quebró. Tal vez por las felices circunstancias que actualmente está viviendo, con una emoción que me ocasionó sentimientos encontrados, ya que nunca la había visto así, en un rapto de desprendimiento alega lo increíble que resulta el estar viviendo ese momento. Personas que se conocieron hacen tantos años que, en determinado momento sus existencias tomaron rumbos diferentes por diversas circunstancias que la vida a veces nos prepara, pero que muchos años después y de mucha agua transcurrida por debajo del puente, sus senderos vuelven a cruzarse y son amigos (en el caso de mis dos amigas, sirvió para afianzar lazos de larga data). Perfecto ejemplo de como las personas que entran y salen de nuestras vidas, y otras, como en este caso, vuelven, como dándonos una nueva oportunidad de reconocerlas y se conviertan en algo positivo para nosotros.

Se le cantó al amor y todo lo que ello conlleva; por las penas, alegrías, desengaños, el que vuelva a florecer esa llama que se podría creer que no se encendería jamás. No tendré una historia de amor que contar con alguna canción, como sí lo hicieron mis partners, pero sé lo que es tener el corazón herido, el comprender y mimetizarme con los sentimientos humanos.

Terminado todo, reímos y emprendimos el retorno a casa, habíamos hecho historia, añadiéndole una nueva página al libro de nuestra hermandad.

♫Déjame que te cuente… historias de amor <3♫

Comentarios

  1. Bien ahí Fernando, se extrañaba leer las publicaciones en el blog, aguante que se viene la Historia Sin Fin de Fernando...

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  2. Jejejeje... Quien sabe, tal vez en menos de lo que canta un gallo, sale finalmente mi historia.

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